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Muchos toros para tan pocos toreros

Los de Victorino firman una de las mejores tardes ganaderas en Granada en años, ante una terna que no pudo, no quiso o no supo.



Después de la merienda, al cuarto de la tarde, el toro más "en Victorino" de la corrida, lo recibió el Fandi andando para atrás sacándolo a los medios, y rematando con una revolera a los pies del dibujo de García Lorca que presidía el ruedo. Tras un paso por el caballo que ni fu ni fa, y un quite por chicuelinas, colocó el ídolo local sus cuatro preceptivos pares de banderillas, con el susto incorporado de que tras uno de los pares, remató el toro contra las tablas y levantó buena parte de las mismas. Ya en la muleta, comenzó la faena sentado en el estribo, pero poco más reseñable. Fue una faena de altibajos ante un toro de lo más interesante, pero no hubo mucho más. Pinchazo, estocada y dos orejas, rechazando el Fandi salir por la Puerta Grande al igual que hizo el jueves. Un gesto que le honra, y mucho

Por cierto, a modo de anécdota, puedo contarles que una pareja de señores que estaban sentados unas filas más atrás, cuando pinchó el Fandi a su toro, dijeron «yo voy a pedirle las orejas, que es mi amigo».

Ese mismo señor, cuando acababa la tarde y Perera no pudo lograr su segunda oreja, afirmó «pues al final sale por la Puerta Grande, de los tres, el que peor ha estado». Ese el nivel que tenemos, supongo.

Poco antes de la faena del granadino al cuarto, había realizado Perera la que, para mí, fue la faena de la tarde. Fue ovacionado de salida el tercero, de magnífica presentación, y lo recibió Perera con unas más que templadas verónicas. Como acostumbra el extremeño, se dejó al toro crudito en el caballo, y tras un tercio de banderillas normalito, y brindarle la faena al Fandi, comenzó toreando genuflexo hasta sacarse el toro más allá de la segunda raya, y ya ahí le pegó una tanda en redondo por el derecho con la que rugió la plaza. A partir de ahí, series muy destacables por los dos pitones, aunque algo más deslucidas por el izquierdo, llegando a tirar la espada para torear al natural por el derecho. Tras una faena importantísima, dejó una media estocada muy agarrada que fue suficiente para que el toro doblara y se le concediera la primera oreja de la tarde.

Fue el quinto un toro que dijo menos de salida, aunque fue también de los mejor presentados de la tarde. Tras un paso por el caballo en el que no se empleó demasiado el toro, y un tercio de banderillas en el que se desmonteró Rafael Viotti, brindó el francés al público y comenzó una faena ante un toro que se rebosaba de la muleta en las primeras series. Con un temple que pocas veces le había visto a Castella en directo, dejó series más que notables, y un final de faena rematando por abajo que era digno de los más sevillanos del escalafón. Cuando ya tenía las dos orejas casi aseguradas, tardó la vida misma en cuadrar al toro, y tras tres pinchazos, una media estocada y cuatro golpes de descabello, dobló por fin el toro y saludó desde los medios Sebastián.

Del resto de toros no hay gran cosa que decir, ante el sexto estuvo Perera con una predisposición encomiable, pero todas las esperanzas que tenía el público en el cierraplaza - que aparentaba muchísimo - se disiparon rápidamente cuando se levantó un vendaval nada más coger Perera la muleta. Lo intentó todo lo que pudo, y dejó un par de series al natural ayudándose con el estoque que bien se merecieron las ovaciones que levantaron, pero poco más. Seguramente habría cortado su segunda oreja - merecida, en mi opinión - de haber matado bien, pero la espada ante el sexto y último de la tarde fue un auténtico calvario: cinco pinchazos hondos y una estocada entera tras sonar el primer aviso. 

Por cierto, hay que destacar que, al poco de comenzar la faena de muleta, tuvo Perera que mandar callar a la banda, que demostró, una vez más - no sé cuántas van ya - que no hay ningún tipo de criterio para tocar ni se respeta al torero que está en el ruedo.

El segundo fue, posiblemente, el toro más exigente de la tarde. Lo recibió Castella a la verónica como buenamente pudo, que no era mucho, y mandó que se le picara dos veces - no sé cuándo fue la última que en Granada se dió un segundo puyazo -. No fue malo tampoco el tercio de banderillas, a excepción del tercer par. Brindó la faena al Fandi, en este XXV aniversario de su alternativa, y todo lo que tenía el toro, se lo sacó Castella con una faena exigente y de una entrega absoluta, ante un toro que intentaba cogerle los trastos al final de cada muletazo. Dejó el francés un pinchazo en muy buen sitio y una media estocada muy efectiva.

Ante el abreplaza, el peor de los seis toros de la tarde en mi opinión, se entregó el Fandi todo lo que pudo y más: lo recibió con una larga de rodillas, un manojo de verónicas y unas chicuelinas para rematarlo. Ya tenía la primera oreja asegurada. Ni mucho ni poco en el caballo y banderillas marca de la casa, nada nuevo por la plaza. A la muleta llegó el toro ya desfondado, no dejando aún así de exigir y de ponérselo difícil al torero local. Cabeceaba o perdía las manos según se le subiera o bajara la muleta, y no terminaba el Fandi de encontrar la altura adecuada para torearlo. Dejó una o quizás dos series decentes, pero no hubo mucho más. Aún así, gracias a Dios que pinchó al toro, porque de lo contrario se habría llevado una oreja.


FICHA DEL FESTEJO.

Plaza de Toros de Granada, 3ª del abono del Corpus Christi. Media entrada larga.

Toros de Victorino Martín: de magnífica presentación, destacaron los toros 3°, 4° y 5°, un poco por debajo el 1°.

El Fandi, de azul rey y oro con cabos blancos: ovación y dos orejas.

Sebastián Castella, de lila y plata: ovación con petición de vuelta al ruedo en sus dos toros.

Miguel Ángel Perera, de grana y oro: oreja y ovación.


Incidencias: se desmonteró Rafael Viotti tras parear al quinto.

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